Influencia de los hábitos dietéticos y de la obesidad abdominal en el ictus isquémico

Objetivos: Analizar si existen diferencias dietéticas y antropométricas entre pacientes con ictus isquémico y controles de una misma población y evaluar si existen diferencias por género y subtipos de ictus. Se estudió también si los patrones dietéticos de prevención eran igual de saludables en los...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Rodríguez Campello, Ana
Tipo de recurso: tesis doctoral
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:España
Institución:CBUC, CESCA
Repositorio:TDR. Tesis Doctorales en Red
OAI Identifier:oai:www.tdx.cat:10803/402362
Acceso en línea:http://hdl.handle.net/10803/402362
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ictus isquèmic
Ictus isquémico
Ischemic stroke
Dieta
Diet
Obesitat abdominal
Obesidad abdominal
Abdominal obesity
Ciències de la Salut
616.8
Descripción
Sumario:Objetivos: Analizar si existen diferencias dietéticas y antropométricas entre pacientes con ictus isquémico y controles de una misma población y evaluar si existen diferencias por género y subtipos de ictus. Se estudió también si los patrones dietéticos de prevención eran igual de saludables en los pacientes con ictus isquémico y en los controles. Material y métodos: Estudio prospectivo que incluyó pacientes ingresados con el diagnóstico de ictus isquémico y controles sanos. Se registraron datos demográficos, antropométricos (peso, talla y perímetro abdominal), edad, sexo y factores de riesgo vascular. En un subgrupo de sujetos se evaluaron los hábitos dietéticos mediante un cuestionario de frecuencia de alimentos validado, que registra la ingesta habitual de nutrientes durante el año previo. Se cuantificó el consumo de los macronutrientes que se han descrito asociados a un aumento de incidencia de ictus, las diferentes formas de preparar los alimentos y los hábitos alimenticios para controlar el riesgo vascular antes del ictus. Resultados: Se observó una mayor ingesta calórica en los pacientes con ictus que en los controles, de proteínas (p< 0.001; OR 1.02), de colesterol total (P=0.001; OR 1.04) y de alimentos rebozados (p=0.001; OR 1.94) y un menor consumo de yogur con lactobacilos (p=0.002; OR 0.88). Se observaron también diferencias entre los subtipos de ictus. No se constataron diferencias entre sexos respecto al consumo calórico, ingesta de nutrientes o forma de procesar los alimentos. Los controles referían una mayor propensión a seguir una dieta saludable y las mujeres con ictus isquémico estaban más concienciadas para mantener hábitos dietéticos saludables que los hombres. En el estudio univariado, el incremento del IMC no se asoció con un aumento de riesgo de ictus en mujeres o de forma global, pero fue un factor protector en hombres (p=0.03; OR 0.59 [0.37-0.94]). Estratificada por sexo, la obesidad abdominal se asoció significativamente con el riesgo de ictus en las mujeres, tanto en medidas de circunferencia de cintura (p<0.001; OR 5.79 [3.10-10.85]) como de índice cintura-altura (p<0.001; OR 3.61 [1.99-6.54]), mientras que la asociación no fue significativa en hombres. Sin embargo, en el análisis multivariado ajustado por factores de riesgo vascular, la obesidad abdominal constituyó un factor de riesgo para ambos sexos, pero la magnitud de la asociación fue significativamente mayor en las mujeres. Conclusiones: Existen diferencias dietéticas y antropométricas entre los pacientes con ictus isquémico y una población control. Los pacientes con ictus presentan un mayor consumo previo de proteínas y de colesterol total y una mayor frecuencia de formas de preparación de alimentos descritos como perjudiciales para el desarrollo de ictus. Los pacientes con ictus están menos concienciados para mantener hábitos dietéticos saludables, especialmente los hombres. El aumento de peso mediante el índice de masa corporal no se asocia con un aumento de riesgo de ictus en mujeres o de forma global y es un factor protector en hombres. Sin embargo, la obesidad abdominal sí que aumenta el riesgo de ictus isquémico y constituye un factor de riesgo para ambos sexos, mayor en las mujeres. Estos hallazgos apoyan la necesidad de insistir en patrones de dieta saludable y en la reducción de la obesidad abdominal, en prevención primaria, especialmente en sujetos con factores de riesgo cardiovascular.