A modo de postre

Hasta hace poco tiempo la gente michoacana, sin distinción de clases, etnia, edad, nivel de estudios o sexo, sólo entendía a dos de los valores biológicos de la alimentación: el salutífero y el placentero. Se consideraban más saludables los alimentos de naturaleza fría que los de caliente. Ahora se...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Luis González y González
Tipo de documento: capítulo de livro
Estado:Versão publicada
Data de publicação:2011
País:México
Recursos:El Colegio de Michoacán
Repositório:Repositorio Institucional de COLMICH
Idioma:espanhol
OAI Identifier:oai:colmich.repositorioinstitucional.mx:1016/985
Acesso em linha:http://colmich.repositorioinstitucional.mx/jspui/handle/1016/985
Access Level:Acceso aberto
Palavra-chave:info:eu-repo/classification/LEMB/Gastronomía
info:eu-repo/classification/LEMB/Cocina -- Michoacán
info:eu-repo/classification/LEMB/Comidas y Banquetes -- Michoacán
info:eu-repo/classification/LEMB/Michoacán -- Vida Social y Costumbres
info:eu-repo/classification/cti/5
info:eu-repo/classification/cti/63
info:eu-repo/classification/cti/6301
Descrição
Resumo:Hasta hace poco tiempo la gente michoacana, sin distinción de clases, etnia, edad, nivel de estudios o sexo, sólo entendía a dos de los valores biológicos de la alimentación: el salutífero y el placentero. Se consideraban más saludables los alimentos de naturaleza fría que los de caliente. Ahora se ha vuelto costumbre postinera el contener los excesos de boca para impedir la gordura, pero en esa nueva dimensión del quehacer culinario no paran los antropólogos. También desdeñan las recientes costumbres encaminadas a la ingestión de sólo aquellos platillos que están exentos de amibas, de grasas u otros ingredientes nocivos para la salud. Sin embrago, la mayoría pobre y cristiana de Michoacán aún se ríe de la antiquísima costumbre de morirse, como lo muestra la hechura del pan de muerto y las calaveras de azúcar.