Entre filosofía y literatura en torno a Henry James

Que la literatura sea el destino último y efectivo del pensamiento filosófico ha sido un motivo muy repetido en la historia intelectual de Occidente. Podría citarse, desde luego, el caso emblemático de Platón, quien no sólo elevó el diálogo a forma expresiva privilegiada del mito, sino a paradigma f...

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Detalhes bibliográficos
Autores: ALVARO JULIO PELAEZ CEDRES, ZENIA YEBENES ESCARDO
Formato: livro
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2021
País:México
Recursos:Universidad Autónoma Metropolitana
Repositorio:Concentración de Recursos de Información Científica y Académica, UAM Cuajimalpa
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ilitia.cua.uam.mx:123456789/1011
Acesso em linha:http://ilitia.cua.uam.mx:8080/jspui/handle/123456789/1011
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:info:eu-repo/classification/cti/5
James, Henry,1843 -1916 - Crítica e interpretación
Filosofía de la literatura
Literatura
Descrição
Resumo:Que la literatura sea el destino último y efectivo del pensamiento filosófico ha sido un motivo muy repetido en la historia intelectual de Occidente. Podría citarse, desde luego, el caso emblemático de Platón, quien no sólo elevó el diálogo a forma expresiva privilegiada del mito, sino a paradigma fundamental de la filosofía. Otros muchos ejemplos pueden mencionarse. La tradición filosófica francesa destaca de manera singular con autores como Voltaire, Diderot o Sade. Quizá el más notable de todos ellos sea Jean-Paul Sartre, cuyo ambicioso proyecto intelectual hubo de enfrentarse a dos grandes atolladeros insuperables: la culminación de su Critique de la raison dialectique —una extraña mezcla de existencialismo y marxismo— y su monumental e inacabado ensayo filosófico sobre Flaubert, L’Idiot de la famille. Quien ha quedado como uno de los últimos grandes metafísicos y principal moralista francés del siglo xx fue vencido por la infinidad de detalles biográficos, filosóficos y literarios ligados a la figura de un escritor, Flaubert, el idiota de la familia. Con el estudio minucioso e interminable de la obra de este escritor, Sartre puso fin a su abigarrada y prolífica producción intelectual. Ya a finales de la década de los años 70, Foucault observaba de manera premonitoria: “Sartre es un hombre que tiene ante sí una obra demasiado importante que está ultimando —obra literaria, filosófica, política— para que haya tenido tiempo de leer mi libro. No lo ha leído” (Foucault, 1968: 20-21). Foucault se refería a la obra que le dio la fama, Les mots et les choses (1966), en cuyo prefacio citó, a su vez, el relato de Borges “El idioma analítico de John Wilkins” (1960) como fuente de inspiración de su famoso trabajo sobre la arqueología de las ciencias humanas.