Disparando contra el cielo: La construcción del sistema de defensa antiaéreo republicano durante la Guerra Civil (1936-1938).

A pesar del incesante interés recibido por una contienda como la Guerra Civil española a lo largo de las últimas décadas, aún existen numerosas cuestiones que no han sido debidamente abordadas por la historiografía. Una de ellas es, sin duda, el sistema de defensa antiaeronáutico articulado por la R...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autor: Martínez López, Diego
Tipo de recurso: artículo
Fecha de publicación:2019
País:España
Institución:Universidad Francisco de Vitoria
Repositorio:DDFV. Repositorio Institucional de la Universidad Francisco de Vitoria
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddfv.ufv.es:10641/5396
Acceso en línea:https://hdl.handle.net/10641/5396
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Ejército Popular
Guerra Civil española
Bombardeo
Defensa antiaérea
Descripción
Sumario:A pesar del incesante interés recibido por una contienda como la Guerra Civil española a lo largo de las últimas décadas, aún existen numerosas cuestiones que no han sido debidamente abordadas por la historiografía. Una de ellas es, sin duda, el sistema de defensa antiaeronáutico articulado por la República para protegerse de los devastadores efectos de los bombardeos con los que el Ejército rebelde la acosó desde los primeros compases del enfrentamiento. Resulta necesario, sin embargo, retrotraerse hasta comienzos de los años 1930 para percibir que España sería uno de los países que más tardaría en percatarse de cuánto había cambiado el mundo desde la Primera Guerra Mundial, un conflicto atroz que sirvió de marco para el nacimiento de la guerra moderna y en el que, de la mano con la mecanización, sería el surgimiento de la aviación como instrumento ofensivo el que más hondo impacto causaría, pues abrió de par en par las puertas al bombardeo sistemático sobre el corazón civil e industrial de los enemigos. Sería precisamente este hecho, el potencial aniquilador atribuido a los primeros gases de guerra y los términos sobre los que se firmó la paz en 1918, lo que espolearía a la mayor parte de Europa a utilizar el periodo de entreguerras para preparase para un conflicto futuro. No sería el caso de España. Su neutralidad durante la Gran Guerra privó al país y a su Ejército de adquirir valiosas lecciones que se cobrarían un alto precio en sangre a partir de 1936.