La catedral de Guadix: su arquitectura

Por tradición de nuestra historiografía artística y por la misma percepción de quien entra en la catedral de Guadix o ve su planta dibujada, enseguida asocia el templo accitano con las catedrales de Granada, Jaén y Málaga. En todas ellas se da un espacio basilical de naves separadas por un peculiar...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Galera-Andreu, Pedro Antonio
Formato: livro
Fecha de publicación:2007
País:España
Recursos:Universidad de Jaén
Repositorio:RUJA. Repositorio Institucional de la Producción Científica de la Universidad de Jaén
OAI Identifier:oai:ruja.ujaen.es:10953/5900
Acesso em linha:https://hdl.handle.net/10953/5900
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Catedral de Guadix
9
Descrição
Resumo:Por tradición de nuestra historiografía artística y por la misma percepción de quien entra en la catedral de Guadix o ve su planta dibujada, enseguida asocia el templo accitano con las catedrales de Granada, Jaén y Málaga. En todas ellas se da un espacio basilical de naves separadas por un peculiar pilar formado por cuatro columnas adosadas, levantadas sobre plinto y coronado por un doble entablamento. Este soporte, elaborado con fiel observación de las reglas de los órdenes clásicos, ha dado en llamarse "siloesco", en justo homenaje a Diego de Siloé, el arquitecto responsable del proyecto renacentista de la catedral de Granada, y se ha convertido en el elemento identificador con el que estos templos irrumpen de forma destacada en la historia de la arquitectura renacentista en España. Todo ello le ha proporcionado a Granada una categoría de "maestra" sobre las demás y a su autor, Siloé, una responsabilidad de ideador, que excepto en Jaén, tampoco se discute tradicionalmente en los casos de Málaga y Guadix. Sin embargo, las complejidades históricas que se suceden en el dilatado tiempo que exige la construcción de estas magníficas fábricas de piedra, delinean una historia propia para cada templo en la que intervienen muchos otros arquitectos, de épocas y gustos lógicamente distintos, al igual que ocurre con los prelados y sus cabildos, y en fin, con la sociedad misma. En realidad, lo sorprendente es observar la perdurabilidad del proyecto inicial, o la fidelidad al mismo, en mayor o en menor grado, al cabo de dos siglos, tiempo que por lo común se llevaron todas ellas en su terminación. La historia de la construcción de la catedral de Guadix es tal vez sea la más azarosa de todo este grupo, acosada por una falta de recursos crónica, de esfuerzos casi agónicos para sacar adelante un proyecto que se desdibuja y se recompone hasta culminarse por fin a lo largo del siglo XVIII. Una historia angustiosa, llena de sobresaltos y rectificaciones, que ha sido narrada como un relato "coral", aunque curiosamente preocupada por la búsqueda de una autoría indiscutible.