La evaluación de competencias en contextos no formales

La evaluación de las competencias es una de las tareas importantes, sino lo que más, a la hora de acometer los procesos de formación por sus propias características e implicaciones. La asunción de la acción y el contexto hacen que no sea suficiente con verificar la integración de los saberes constit...

Full description

Bibliographic Details
Author: Tejada Fernández, José|||0000-0001-9044-8826
Format: article
Publication Date:2011
Country:España
Institution:Universitat Autònoma de Barcelona
Repository:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Language:Spanish
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:127890
Online Access:https://ddd.uab.cat/record/127890
https://dx.doi.org/urn:doi:10.4438/1988-592X-RE-2011-354-018
Access Level:Open access
Keyword:Competencia profesional
Evaluación
Evidencias de competencia
Instrumentos de evaluación
Educación no formal
Occupational skill
Evaluation
Evidence of competence
Assessment tools
Non-formal education
Description
Summary:La evaluación de las competencias es una de las tareas importantes, sino lo que más, a la hora de acometer los procesos de formación por sus propias características e implicaciones. La asunción de la acción y el contexto hacen que no sea suficiente con verificar la integración de los saberes constitutivos de la misma en la situación formativa, sino que tenemos que igualmente integrar el contexto de acción donde se activa y evidencia para poder concluir que una persona dispone de la misma. La consecuencia de ello es que tenemos que integrar los contextos no formales e informales en los dispositivos de evaluación de la competencia. En este trabajo, tratamos de reflexionar sobre cómo ha de darse dicha integración, a la par que tratamos de apuntar algunos de los instrumentos de evaluación de competencias que propicien las evidencias necesarias. Partimos del principio de la multivariedad y triangulación instrumental, que nos lleva a integrar y, por tanto, conjugar coherentemente diferentes modos de recoger evidencias sobre los objetos de evaluación pretendidos. En este sentido, las evidencias se pueden relacionar con el tipo de saber que queremos evaluar (conocimientos, procedimientos, actitudes…). La clasificación propuesta se basa en la pirámide de Miller (1990), partiendo de instrumentos relacionados con lo que se sabe, sabe cómo, demuestra cómo y hace un individuo en situaciones de actuación profesional. Sirva como reflexión final que la selección y uso de instrumentos de evaluación está relacionado con qué y cuánta evidencia es suficiente para evaluar en los escenarios socioprofesionales. No debemos olvidar en esta dimensión instrumental el nivel de precisión y la cantidad de riesgo que es aceptable. Es decir, si queremos ser precisos y correr pocos riesgos el dispositivo instrumental debe ser amplio y multivariado, a la par que hay que garantizarle validez, confiabilidad, flexibilidad e imparcialidad.