Estudio de las estructuras anatómicas relacionadas con la formación de las hernias inguinales

La disposición anatómica de las estructuras que conforman la región inguinal es uno de los factores etiológicos en la formación de las hernias inguinales. Existen diferencias entre los autores cuando se refieren al área débil susceptible a la formación de las hernias inguinales y su relación con los...

ver descrição completa

Detalhes bibliográficos
Autor: Munhequete, Eduardo
Formato: tesis doctoral
Fecha de publicación:2004
País:España
Recursos:Universitat Autònoma de Barcelona
Repositorio:Dipòsit Digital de Documents de la UAB
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ddd.uab.cat:37726
Acesso em linha:https://ddd.uab.cat/record/37726
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:Engonal
Hèrnia inguinal
Descrição
Resumo:La disposición anatómica de las estructuras que conforman la región inguinal es uno de los factores etiológicos en la formación de las hernias inguinales. Existen diferencias entre los autores cuando se refieren al área débil susceptible a la formación de las hernias inguinales y su relación con los diámetros de la pelvis mayor. En nuestro estudio nos hemos propuesto identificar dicha área, describir las estructuras anatómicas que participan en su delimitación, determinar su extensión, identificar la relación existente entre el área y la configuración ósea de la pelvis mayor e identificar el patrón de variación de estos parámetros en función de los sexos y de las razas estudiadas. Para ello hemos utilizado 63 regiones inguinales pertenecientes a 17 cadáveres humanos adultos de raza blanca y a 15 de raza negra, siendo 21 regiones del sexo femenino y 42 del sexo masculino. El área presentó siempre una forma ovoidea, y no triangular, quedando limitada por las fibras inferiores del músculo oblicuo interno y por el ligamento inguinal, los cuáles alcanzaban medialmente el tubérculo del pubis. Hemos propuesto la denominación de «espacio inguinal» para esta región y no hemos observado que su extensión variara en función del sexo o de la raza. Hemos también identificado una zona aun más débil de la región inguinal, de morfología triangular, que quedaba limitada por el ligamento inguinal, por el borde inferior del músculo oblicuo interno y por los vasos epigástricos inferiores. En ella se localizaba la abertura del anillo inguinal superficial, a cuyo nivel su pared estaba formada tan sólo por la fascia transversalis. Hemos propuesto el término de «triángulo de herniación» para denominar a esta región. El ángulo ínfero-interno, que corresponde a la zona que resiste mayor presión en la postura bípeda, no cambiaba en función del sexo ni de la raza. El anillo inguinal superficial presentó una morfologia irregularmente ovalada y se localizó en el tercio medial del «espacio inguinal», por delante del «triángulo de herniación». Nuestros resultados han determinado que dicho anillo es más vertical en la raza negra que en la raza blanca [p-valor <0,0001], pero sin diferencia estadísticamente significativa en lo que respecta al valor medio de su eje transversal máximo. Comparando los sexos, se presentó una mayor longitud de su eje transversal máximo [ p-valor <0,0001] y una disposición más vertical [ p-valor <0,0001] en el sexo masculino. Las fibras inferiores de los músculos oblicuo interno y transverso se originaron en el ligamento inguinal y terminaron en el tubérculo del pubis, describiendo un trayecto arqueado. El borde caudal del músculo oblicuo interno fue de constitución muscular y sobrepasaba caudalmente al músculo transverso, que fue músculo-aponeurótico. No hemos observado ningún caso de unión parcial o total de las fibras inferiores de ambos músculos. El ligamento inguinal presentó un trayecto arqueado y su longitud media fue de 111 milímetros. El ligamento interfoveolar de Hesselbach fue observado en 14% de los casos y en ellos reforzaba parte de la pared del «espacio inguinal» y del «triángulo de herniación». El anillo inguinal profundo presentó forma de U. Su vértice se localizaba en el espacio inguinal y sus dos pilares en relación con las fibras aponeuróticas (el medial) y musculares (el lateral) del músculo transverso. Las fibras inferiores del músculo oblicuo interno se encontraban por delante del anillo inguinal profundo, cubriendo los 2/3 o _ superiores del mismo. Su longitud transversal máxima fue de 15 milímetros en el sexo masculino y de 10 milímetros en el sexo femenino [p-valor <0,0001]. El estudio comparativo entre las razas no determinó diferencias estadísticamente significativas. El parámetro arco púbico (longitud que separa el tubérculo del pubis de una línea interespinosa) se mostró como el parámetro más fiable de la pelvimetria externa. Su longitud aumentó con el aumento de la longitud del ligamento inguinal [p-valor < 0,0001] y con la disminución de la longitud de la línea interespinosa [p-valor < 0,0001]. Fue mayor en el sexo femenino y en la raza blanca [ p-valor de 0,001]. Cuando el arco púbico era bajo (≥ 75 mm) el área del espacio inguinal fue mayor [p-valor = 0,004] y el eje transversal del anillo inguinal profundo también mayor [p-valor = 0,024]. Consecuentemente existe una mayor predisposición para la formación de hernias inguinales. El arco púbico no variaba en función de la longitud de los ejes transversal [p-valor de 0,106] y longitudinal [p-valor de 0,468] del anillo inguinal superficial, y tampoco variaba con el ángulo de inclinación del mismo respecto al plano horizontal trazado a nivel de los tubérculos del pubis [p-valor de 0,546].