Reparación subjetiva en juicios de lesa humanidad

La experiencia traumatizante de la dictadura, vivida por el pueblo argentino, ha sido elaborada en un proceso continuo de construcción colectiva, en un ida y vuelta con la elaboración singular. En 2004, se inauguró una etapa político/social que posibilitó formas de este proceso elaborativo. Este pro...

Descripción completa

Detalles Bibliográficos
Autores: Arias, María Soledad, Roldán Suárez, Mariana
Tipo de recurso: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2019
País:Ecuador
Institución:Universidad Nacional de Educación
Repositorio:Repositorio Universidad Nacional de Educación
OAI Identifier:oai:repositorio.unae.edu.ec:56000/1238
Acceso en línea:http://repositorio.unae.edu.ec/handle/56000/1238
Access Level:acceso abierto
Palabra clave:Psicoanálisis
Dictadura militar
Guerrilleros
Género
Descripción
Sumario:La experiencia traumatizante de la dictadura, vivida por el pueblo argentino, ha sido elaborada en un proceso continuo de construcción colectiva, en un ida y vuelta con la elaboración singular. En 2004, se inauguró una etapa político/social que posibilitó formas de este proceso elaborativo. Este proyecto político habilitó nuevos movimientos de la subjetividad. Asistimos al surgimiento de un Estado que apostó a legislar y regular el lazo social, a la reinscripción de un entramado histórico que intentó devolver una filiación perdida. Estado que, como figura del Otro social, pacificó, pues logró romper con la especularidad y la tensión agresiva que genera la pura horizontalidad, el enfrentamiento sin salida, cuando no hay garantías, ni promesas, ni proyectos, ni futuro. Las marcas de este proceso de elaboración colectiva se patentizaron en acciones simbolizantes e instituyentes, tales como la fecha conmemorativa del 24 de marzo (en que se recuerda el comienzo de la Dictadura), denominado día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, las producciones culturales por medio del teatro, la música, la pintura, el cine, baldosas recordatorias, las acciones sociales, entre otras. Este mismo escenario es el que brindó las condiciones de posibilidad para que se desarrollen los juicios a los genocidas, obligando al Estado a funcionar y a reconocer los crímenes. La maquinaria democrática comenzó a funcionar permitiendo la instauración de un proceso reparatorio individual y colectivo.