Savonarola abandona el mundo: el problema de la vocación religiosa en la carta de Savonarola a su padre (24 de abril de 1475)

Girolamo Savonarola (1452-1498) fue probablemente el reformador religioso más importante antes de Lutero. Después de abandonar sus estudios de medicina a los veintitrés años para ingresar en la Orden de los Predicadores, provisto con lo mejor de la cultura escolástica enseñó lógica a los novicios y...

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Detalhes bibliográficos
Autor: Barenstein, Julián
Formato: artículo
Estado:Versión publicada
Fecha de publicación:2017
País:Argentina
Recursos:Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Repositorio:CONICET Digital (CONICET)
Idioma:español
OAI Identifier:oai:ri.conicet.gov.ar:11336/177872
Acesso em linha:http://hdl.handle.net/11336/177872
Access Level:acceso abierto
Palavra-chave:SAVONAROLA
FLORENCIA
CONVERSIÓN
ABANDONO DEL MUNDO
https://purl.org/becyt/ford/6.3
https://purl.org/becyt/ford/6
Descrição
Resumo:Girolamo Savonarola (1452-1498) fue probablemente el reformador religioso más importante antes de Lutero. Después de abandonar sus estudios de medicina a los veintitrés años para ingresar en la Orden de los Predicadores, provisto con lo mejor de la cultura escolástica enseñó lógica a los novicios y predicó por todo el norte de Italia desde los claustros de los dominicos hasta que en 1489 fue llamado a Florencia por su Señor, Lorenzo De Médicis (1449-1492), el Magnífico, a instancias del conde filósofo Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494), amigo de ambos. Su estadía en la ciudad de la flor, que i tempi volverían perpetua, lo cubrió finalmente con el aura de profeta que aun nos sorprende al pronunciar su nombre. En Florencia, Savonarola escribiría algunas obras que validan su fama inmortal, a saber, el Compendio di revelazioni (1495), la tetralogía compuesta por De simplicitate christianae vitae, Triumphus crucis, De veritate prophetica y el Tratatto circa el reggimento e governo della città di Firenze (circa 1496-1497) y toda una serie de cartas y prédicas, las más importantes de las cuales versan sobre el profeta Hageo. Al amparo de estos textos y en cumplimiento de lo que él consideraba un designio divino, i.e., la reforma de la Iglesia y del mundo entero, organizó hogueras de las vanidades y ejércitos de niños cruzados y oponiéndose al pontífice Alejandro VI, el papa Borgia (1492-1503), quien lo había excomulgado hacia mayo de 1497, vislumbró la idea de convocar a un concilio de príncipes que lo removiese. La aventura de Savonarola no podía, pues, terminar bien. Y así fue, es decir, no fue: después de cuatro procesos, dos eclesiásticos y dos seculares, condenado por sendos poderes, murió “a horca y fuego” el 23 de mayo de 1498. Empero antes de devenir profeta, e incluso antes de ser fraile, Savonarola fue un hombre mundano que sintió el llamado de la vida religiosa; en una palabra: la vocación. La carta que dirigiera a su padre el 24 de abril de 1475, que aquí presentamos traducida por primera vez al castellano, nos revela el sentido más profundo de la conversión savonaroliana,1 al tiempo que nos anuncia el leitmotiv de la reforma por él propuesta.